Comer... y curarse
Ya no se trata sólo de nutrirse. Prevenir enfermedades, reemplazar medicamentos que provocan intolerancia, e incluso revertir patologías crónicas es la audaz apuesta de la nutracéutica, una corriente que asegura que pronto muchos "remedios" se expenderán en dietéticas, supermercados y verdulerías
"Yo me curé de una infección grave tomando yogur", dice Laura Abaurrea, profesora de inglés. Madre de cinco hijos, es casi una experta en temas nutricionales. "Sé para qué sirven los alimentos, y en mi casa hay reglas: se puede comer siempre fruta, leche, pan integral, licuados, agua y yogur. Incorporé las crucíferas para prevenir el cáncer de colon. Nunca hago fritos. Uso aceite crudo porque tiene mucha vitamina; incluso en el puré, aunque engorda. Tomo mucho té. Estoy eliminando todos los productos con grasas trans y aceite hidrogenado. No me fijo en el precio. Compro leche fortificada con hierro y manteca sin sal, y tomo agua de filtro, en vez de mineral, para reducir la sal. Sé que la alimentación puede evitar la hipertensión o la diabetes."
Laura cuenta: "Sufría de hongos a repetición, tomaba medicación muy fuerte y un día me desmayé en el baño del colegio. El infectólogo me dijo que me tomara un yogur por día. Y desde entonces se me fueron los hongos para siempre".
Para bien o para mal, las cien toneladas de alimentos que ingerimos durante nuestra vida influyen en nuestra salud. Y muchos de ellos pueden funcionar como algunos medicamentos, según la filosofía de la nutracéutica, una rama de la nutrición cada vez más extendida, dedicada a la investigación y el desarrollo de productos naturales y químico-biológicos que aporten beneficios a la prevención y el tratamiento de enfermedades.
Según los especialistas, las principales patologías que podrían prevenirse con una dieta nutracéutica son la diabetes, la hipertensión y las enfermedades cardiovasculares. También, "una alimentación personalizada puede prevenir o retrasar el desarrollo de enfermedades vinculadas con determinados genes", afirma el doctor Antonio Quesada, presidente de la Sociedad de Nutracéutica Médica de España, país con vasta experiencia en la materia.
La nutracéutica "natural" se centra en el beneficio que aportan básicamente frutas, cereales y aceites vegetales. Para ella, algunos alimentos contienen tantas propiedades preventivas, y hasta terapéuticas, que los han denominado "superalimentos". Estos son:
1.- Legumbres y semillas: junto con los cereales, son la principal fuente de fibra. Pueden prevenir la obesidad, la diabetes mellitus, el estreñimiento, la diverticulitis y el cáncer de colon. Reducen el nivel de colesterol, tienen mucho hierro, cobre, carotenoides, vitamina B1, niacina y ácido fólico, que previene las enfermedades coronarias y gestacionales.
2.- Arándano: son el bastión de la corriente nutracéutica por sus beneficios antibióticos y desinflamatorios. Son, además, los frutos con más alto valor antioxidante, combaten los radicales libres que desatarían el cáncer. Aumentan el colesterol bueno y ayudan a reducir el daño del cigarrillo. Sus antocianas (pigmentos que le dan el color característico) fortalecen el colágeno (importante en ligamentos y cartílagos) y sus proantocianidinas inhiben el crecimiento de los tumores de pulmón y colon.
3.- Broccoli: por su contenido de ácido fólico, es el alimento que más ayuda a prevenir el cáncer de colon. Una ración aporta tres veces las recomendaciones diarias de vitamina C y la mitad de las de ácido fólico. También contiene un flavonoide antiinflamatorio.
4.- Cereales: especialmente los integrales, han demostrado reducir la presión arterial y evitar ataques al corazón. "Una taza de cereales integrales ayudaría a reducir la presión arterial, el riesgo de diabetes y la enfermedad cardíaca hasta en un 28%," según un reciente estudio publicado en Archives of Internal Medicine. Para ser integrales, los cereales deben tener al menos 25% de granos integrales o salvado.
5.- Naranja: son la fuente más accesible de vitamina C. El ácido cítrico es un fármaco natural: antioxidante por antonomasia, estimula la eliminación de sustancias que no se han metabolizado. Corrige las secreciones anómalas de ácido clorhídrico y "limpia" el hígado y el páncreas. Su celulosa combate el estreñimiento, con una eficacia superior a la de los laxantes químicos.
6.- Zapallo: rebosante de fitonutrientes, mantiene la piel joven y previene del daño solar. Contiene fósforo, calcio, y vitaminas A, B1, B2, B6 y C. Contribuye al buen funcionamiento del intestino.Sus semillas crudas combaten los parásitos intestinales.
7.- Animales marinos: según estudios presentados por la Fundación Nutracéutica Médica de España, las lipoproteínas de la sardina común mostraron producir una reducción del 25% en los niveles de colesterol y triglicéridos en dos semanas de ingesta diaria de 750 mg. La clave reside en los ácidos grasos Omega 3, cuya fuente principal son los animales marinos: sardinas, salmón, atún, caballa, arenque, trucha, calamar, mariscos; frescos, ahumados o enlatados.
8.- Soja: la fuente vegetal más completa de proteína. Diversos estudios evidencian que puede ayudar a controlar enfermedades en las que el factor hormonal juega un papel fundamental, como el cáncer de mama y la menopausia femenina, y que su consumo diario reduciría hasta en un 70% el riesgo de desarrollar cáncer de próstata.
9.- Espinaca: de alta eficacia para prevenir cataratas y degeneración macular relacionada con la edad. Excelente fuente de ácido fólico y betacarotenos, posee vitaminas C, B2, B6 y K. Es remineralizante y eficaz contra el estrés. Las hojas hervidas sirven para combatir inflamaciones urinarias.
10.- Té verde o negro: la segunda bebida más consumida en el mundo, detrás del agua, el té posee mayores propiedades antioxidantes si es verde. Sus xantinas y polifenoles aumentan la excreción del colesterol y los triglicéridos; disminuye el riesgo cardiovascular y la grasa corporal; regula la insulina. El té negro ayuda a la relajación de los vasos sanguíneos debido a sus flavonoides, a la no oxidación del colesterol "bueno", y a prevenir las caries.
11.- Tomate: de origen andino, prevendría el cáncer de próstata. Muchos científicos aseguran que es superior a varios fármacos, puesto que reduce el colesterol, combate infecciones, fortalece el sistema inmunológico, elimina el ácido úrico y disminuye los dolores de la artrosis. La sustancia responsable de estos resultados es el licopeno, un pigmento que se encuentra en un 90% en el tomate y que es más efectivo al cocinarse. El aceite o el queso favorecen su absorción.
12.- Nueces: sus grasas contribuyen a la formación de tejidos durante el crecimiento. Poseen mucho potasio, fósforo, magnesio, hierro, cobre y zinc, así como un alto grado de ácidos grasos poliinsaturados, omega-6 y omega-3, recomendado en personas con cardiopatías. Son útiles para el cerebro, cubierto por una membrana que se "alimenta" de estos ácidos. Indicadas en la anemia por su contenido de hierro y cobre; para la hipertensión, por su alto contenido de potasio y bajo en sodio, y en dermatosis, por su acción de drenaje cutáneo y linfático.
13.- Yogur y similares: fortalecen las defensas por sus prebióticos -no asimilables en las comidas- y probióticos (el acidofilus), cuyo crecimiento es estimulado por los primeros. Después de un tratamiento con antibióticos, el yogur ayuda a recuperar el equilibrio microbiano del organismo. Aporta calcio, proteínas y carbohidratos. Mejora la calidad de vida de personas con cáncer. Su fermentación colabora a contrarrestar la diarrea, la gastritis y el estreñimiento. El premio Nobel de 1908, Ilya Metschnikoff, demostró que su consumo extendía la longevidad de los búlgaros.
14.- Algas: la espirulina es la fuente más rica en B12 (un gramo diario cubre las necesidades, ideal para dietas vegetarianas estrictas); posee triptofano (antidepresivo) y fenilalanina (sensación de saciedad). Cinco veces más rica en hierro que el hígado, sus nutrientes se asimilan muy bien en personas con dificultades digestivas. Las algas kelp, del litoral patagónico (de allí lo de kelpers) son ricas en colina (impide los depósitos grasos en el hígado) y ácido algínico (protector de la mucosa gástrica). Suple carencias de fósforo, magnesio, potasio y zinc. Por su bajo contenido de sodio, es un sustituto ideal de la sal, y su yodo orgánico regula la tiroides. Posee alginato de sodio, que evita en un 90% la absorción del estroncio liberado en la atmósfera y que se relaciona con la leucemia, con el mal de Hodking y con tumores óseos. El alga wakame es anticoagulante y alcalinizante, y el investigador japonés Masayuki Watanabe descubrió que mitiga el efecto de la nicotina.
Alimentos de "diseño"
Carlos Wildeguz tiene 56 años, es divorciado y contador. "Cambié mi alimentación y no voy más al médico", cuenta. Flaco, musculoso y preocupado por estar sano, Carlos decidió modificar su dieta hace un año, por consejo de su gastroenterólogo: "Como vegetales, pescado, pollo; tomo té rojo, porque es antitóxico, y té verde, tés digestivos, energizantes, calmantes y frutas secas. Todas las mañanas bebo un jugo de naranja y limón para depurarme. A la noche, un licuado de hinojo, apio, cebolla, ajo, pepino, zanahoria, tomate. Empecé con esto para mejorar el cuerpo, incorporar minerales y vitaminas que otros logran comiendo mucho. Cambié mi visión de las dietéticas: ya no me parecen para hippies; voy muy seguido. Pero lo que más visito es la verdulería. Y lo que menos hago es ir al médico, porque hace un año que no me enfermo".
"Mucha gente cree que funcional, orgánico y modificado significan lo mismo", dice la licenciada María Cristina López, especialista en alimentos funcionales, miembro del INTI y del Comité de Etiquetado, Nutrición y Alimentos para Regímenes Especiales del Codex Alimentarius en la Argentina.
Si bien todos pertenecen al área de la nutracéutica, los alimentos con vitaminas y/o minerales agregados no son funcionales: pueden ser enriquecidos -si no los contenían previamente- o fortificados -si se les agregó una dosis mayor de una sustancia ya existente-.
Los alimentos funcionales son "alimentos de diseño, que fueron modificados con un fin determinado", explica. Al agregar algún componente saludable a un alimento que no lo contiene, éste se vuelve "funcional".
De todos modos, aclara López, "en nuestro país no hay legislación sobre alimentos funcionales. La denominación no existe". Es más, el artículo 18 del capítulo V del Código Alimentario Argentino indica que "en los rótulos queda prohibido referirse a propiedades medicinales, terapéuticas, o aconsejar su consumo por razones de estímulo, bienestar o salud".
Pero, aun sin legislación, en la Argentina hay cada vez más alimentos funcionales, la mayoría fabricados por las compañías multinacionales. Se estima que la reglamentación llegará este año. Para que un alimento sea considerado funcional, deberá reunir las siguientes condiciones:
Haber sido diseñado con un propósito concreto.
Debe existir evidencia científica sustentable sobre su rol fisiológico.
Debe consumirse como parte de una dieta saludable (porciones).
Su rol debe estar relacionado solamente con la reducción del riesgo de una enfermedad o condición relacionada con la salud.
¿Un futuro sin enfermedades?
"Se viene una explosión en la industria de los funcionales", vaticina la licenciada López. Refiere que "ya se está trabajando a pleno con la inclusión de antioxidantes en bebidas; también lo empiezan a hacer en panificados, y están incluyendo péptidos bioactivos (proteínas) en bebidas". La soja será clave en este futuro sin medicamentos: su proteína aislada industrialmente está siendo incluida en innumerables alimentos desde que la FDA, la administración de alimentos norteamericana, decretó que reducía el riesgo cardíaco.
Las fibras también serán protagonistas: se incorporarán no sólo en panificados, sino también en bebidas y lácteos. Y los animales de consumo son otro gran campo por desarrollar: gallinas que ingieren aceite de pescado y algas, producen huevos enriquecidos con omega tres; cerdos alimentados con algas ya esperan su aprobación de "saludables". Y tendremos carne vacuna magra fortificada con aceites omega. Un caso único es el de Patagonia, la primera vaca del mundo (una ternerita Jersey) transgénica, cuyo ADN posee un propulsor de la insulina humana. Cuando sea adulta, su leche secretará insulina. Fue "creada" en el tambo farmacéutico nacional del laboratorio Biosidus.
También "se está buscando añadir vitamina C a los productos con hierro, o hacer jugos con el hierro de la carne. Muchísimos productos -concluye López- están esperando ansiosos por la aprobación, para salir a ganar su espacio en un mercado que será cada vez más competitivo".
lunes, 26 de octubre de 2009
miércoles, 7 de octubre de 2009
MEDICINA BIOENERGETICA
Entrevista al Dr. Jorge Ivan Carvajal Posada
Pionero de la Medicina Bioenergética
¿Qué es la enfermedad?
Es un maestro, una oportunidad para organizar una armonía superior en nuestra propia vida, a nivel físico, emocional, mental y espiritual.
La Salud y Las Emociones
¿Hay emociones perjudiciales para la salud? ¿Cuáles son las que más nos perjudican?
Un 70 por ciento de las enfermedades del ser humano vienen del campo de conciencia emocional. Las enfermedades muchas veces proceden de emociones no procesadas, no expresadas, reprimidas. El temor, que es la ausencia de amor, es la gran enfermedad, el común denominador de buena parte de las enfermedades que hoy tenemos. Cuando el temor se queda congelado afecta al riñón, a las glándulas suprarrenales, a los huesos, a la energía vital, y puede convertirse en pánico.
¿Nos hacemos los fuertes y descuidamos nuestra salud?
De héroes están llenos los cementerios. Te tienes que cuidar.
Tienes tus límites, no vayas más allá. Tienes que reconocer cuáles son tus límites y superarlos porque si no los reconoces, vas a destruir tu cuerpo.
¿Cómo nos afecta la ira?
... cuando la ira se vuelve irritabilidad, agresividad, resentimiento, odio, se vuelve contra ti, y afecta al hígado, la digestión, el sistema inmunológico.
¿La alegría por el contrario nos ayuda a estar sanos?
La alegría es la más bella de las emociones porque es la emoción de la inocencia, del corazón, y es la más sanadora de todas, porque no es contraria a ninguna otra. Un poquito de tristeza con alegría escribe poemas. La alegría con miedo nos lleva a contextualizar el miedo y a no darle tanta importancia.
¿La alegría suaviza el ánimo?
Sí, la alegría suaviza todas las otras emociones porque nos permite procesarlas desde la inocencia. La alegría pone al resto de las emociones en contacto con el corazón y les da un sentido ascendente. Las canaliza para que lleguen al mundo de la mente.
¿Y la tristeza?
La tristeza es un sentimiento que puede llevarte a la depresión cuando te envuelves en ella y no la expresas, pero también puede ayudarte. La tristeza te lleva a contactar contigo mismo y a restaurar el control interno. Todas las emociones negativas tienen su propio aspecto positivo, las hacemos negativas cuando las reprimimos.
¿Es mejor aceptar esas emociones que consideramos negativas como parte de uno mismo?
Como parte para transformarlas, es decir, cuando se aceptan fluyen, y ya no se estancan, y se pueden transmutar. Tenemos que canalizarlas para que lleguen desde el corazón hasta la cabeza.
¡Qué difícil!
Sí, es muy difícil. Realmente las emociones básicas son el amor y el temor (que es ausencia de amor), así que todo lo que existe es amor, por exceso o defecto.
Constructivo o destructivo. Porque también existe el amor que se aferra, el amor que sobreprotege, el amor tóxico, destructivo.
¿Cómo prevenir la enfermedad?
Somos creadores, así que yo creo que la mejor forma es creando salud. Y si creamos salud no tendremos ni que prevenir la enfermedad ni que atacarla, porque seremos salud.
¿Y si aparece la enfermedad?
Pues tendremos que aceptarla porque somos humanos. También enfermó Krishnamurti de un cáncer de páncreas y no era nadie que llevara una vida desordenada. Mucha gente muy valiosa espiritualmente ha enfermado.
Debemos explicarlo para aquellos que creen que enfermar es fracasar. El fracaso y el éxito son dos maestros, pero nada más.
Y cuando tú eres el aprendiz, tienes que aceptar e incorporar la lección de la enfermedad en tu vida.
Cada vez más personas sufren ansiedad.
La ansiedad es un sentimiento de vacío, que a veces se vuelve un hueco en el estómago, una sensación de falta de aire. Es un vacío existencial que surge cuando buscamos fuera en lugar de buscar dentro. Surge cuando buscamos en los acontecimientos externos, cuando buscamos muletas, apoyos externos, cuando no tenemos la solidez de la búsqueda interior. Si no aceptamos la soledad y no nos convertimos en nuestra propia compañía, vamos a experimentar ese vacío y vamos a intentar llenarlo con cosas y posesiones. Pero como no se puede llenar con cosas, cada vez el vacío aumenta.
¿Y qué podemos hacer para liberarnos de esa angustia?
La angustia no se puede pasar comiendo chocolate, o con más calorías, o buscando un príncipe azul afuera. La angustia se pasa cuando entras en tu interior, te aceptas como eres y te reconcilias contigo mismo. La angustia viene de que no somos lo que queremos ser, pero tampoco lo que somos, entonces estamos en el "debería ser", y no somos ni lo uno ni lo otro.
El estrés es otro de los males de nuestra época.
El estrés viene de la competitividad, de que quiero ser perfecto, quiero ser mejor, de que quiero dar una nota que no es la mía, de que quiero imitar.
Y realmente sólo se puede competir cuando decides ser tu propia competencia, es decir, cuando quieres ser único, original, auténtico, no una fotocopia de nadie. El estrés destructivo perjudica el sistema inmunológico.
Pero un buen estrés es una maravilla, porque te permite estar alerta y despierto en las crisis, y poder aprovecharlas como una oportunidad para emerger a un nuevo nivel de conciencia.
¿Qué nos recomendaría para sentirnos mejor con nosotros mismos?
La soledad. Estar con uno mismo cada día es maravilloso. Estar
20 minutos con uno mismo es el comienzo de la meditación; es tender un puente hacia la verdadera salud; es acceder al altar interior, al ser interior. Mi recomendación es que la gente ponga su despertador 20 minutos antes para no robarle tiempo a sus ocupaciones. Si dedicas, no el tiempo que te sobra, sino esos primeros minutos de la mañana, cuando estás fresco y descansado, a meditar, esa pausa te va a recargar, porque en la pausa habita el potencial del alma.
¿Qué es para usted la felicidad?
Es la esencia de la vida. Es el sentido mismo de la vida, encarnamos para ser felices, no para otra cosa. Pero la felicidad no es placer, es integridad. Cuando todos los sentidos se consagran al ser, podemos ser felices. Somos felices cuando creemos en nosotros, cuando confiamos en nosotros, cuando nos encomendamos transpersonalmente a un nivel que trasciende el pequeño yo o el pequeño ego. Somos felices cuando tenemos un sentido que va más allá de la vida cotidiana, cuando no aplazamos la vida, cuando no nos desplazamos a nosotros mismos, cuando estamos en paz y a salvo con la vida y con nuestra conciencia.
Vivir el Presente
¿Es importante vivir en el presente? ¿Cómo lograrlo?
Dejamos ir el pasado y no hipotecamos la vida a las expectativas de futuro cuando nos volcamos en el ser y no en el tener. Yo me digo que la felicidad tiene que ver con la realización, y ésta con la capacidad de habitar la realidad. Y vivir en realidad es salir del mundo de la confusión.
¿Tan confundidos estamos, en su opinión?
Tenemos tres ilusiones enormes que nos confunden. Primero creemos que somos un cuerpo y no un alma, cuando el cuerpo es el instrumento de la vida y se acaba con la muerte. Segundo, creemos que el sentido de la vida es el placer; pero a más placer no hay más felicidad, sino más dependencia. Placer y felicidad no es lo mismo. Hay que consagrar el placer a la vida y no la vida al placer. La tercera ilusión es el poder; creemos tener el poder infinito de vivir.
¿Y qué necesitamos realmente para vivir?, ¿acaso el amor?
El amor, tan traído y tan llevado, y tan calumniado, es una fuerza renovadora. El amor es magnífico porque crea cohesión. En el amor todo está vivo, como un río que se renueva a sí mismo. En el amor siempre uno puede renovarse, porque todo lo ordena.
En el amor no hay usurpación, no hay desplazamiento, no hay miedo, no hay resentimiento, porque cuando tú te ordenas porque vives el amor, cada cosa ocupa su lugar, y entonces se restaura la armonía. Ahora, desde la perspectiva humana, lo asimilamos con la debilidad, pero el amor no es débil.
Nos debilita cuando entendemos que alguien a quien amamos no nos ama.
Hay una gran confusión en nuestra cultura. Creemos que sufrimos por amor, que nuestras catástrofes son por amor. pero no es por amor, es por enamoramiento, que es una variedad del apego. Eso que llamamos habitualmente amor es una droga. Igual que se depende de la cocaína, la marihuana o la morfina, también se depende del enamoramiento. Es una muleta para apoyarse, en vez de llevar a alguien en mi corazón para liberarlo y liberarme. El verdadero amor tiene una esencia fundamental que es la libertad, y siempre conduce a la libertad.
Pero a veces nos sentimos atados a un amor.
Si el amor conduce a la dependencia es eros. Eros es un fósforo, y cuando lo enciendes se te consume rápidamente, en dos minutos ya te quemas el dedo. Hay muchos amores que son así, pura chispa. Aunque esa chispa puede servir para encender el leño del verdadero amor. Cuando el leño está encendido produce el fuego, Ese es el amor impersonal, que produce luz y calor.
¿Puede darnos algún consejo para alcanzar el amor verdadero?
Solamente la verdad. Confía en la verdad; no tienes que ser como la princesa de los sueños del otro, no tienes que ser ni más ni menos de lo que eres. Tienes un derecho sagrado, que es el derecho a equivocarte; tienes otro, que es el derecho a perdonar, porque el error es tu maestro. Ámate, sincérate y considérate. Si tú no te quieres, no vas a encontrar a nadie que te pueda querer. El amor produce amor. Si te amas, vas a encontrar el amor. Si no, vacío. Pero nunca busques una migaja; eso es indigno de ti.
La clave entonces es amarse a sí mismo.
Y al prójimo como a ti mismo. Si no te amas a ti, no amas a Dios, ni a tu hijo, porque te estás apegando, estás condicionando al otro. Acéptate como eres; lo que no aceptamos no lo podemos transformar, y la vida es una corriente de transformación permanente.
Pionero de la Medicina Bioenergética
¿Qué es la enfermedad?
Es un maestro, una oportunidad para organizar una armonía superior en nuestra propia vida, a nivel físico, emocional, mental y espiritual.
La Salud y Las Emociones
¿Hay emociones perjudiciales para la salud? ¿Cuáles son las que más nos perjudican?
Un 70 por ciento de las enfermedades del ser humano vienen del campo de conciencia emocional. Las enfermedades muchas veces proceden de emociones no procesadas, no expresadas, reprimidas. El temor, que es la ausencia de amor, es la gran enfermedad, el común denominador de buena parte de las enfermedades que hoy tenemos. Cuando el temor se queda congelado afecta al riñón, a las glándulas suprarrenales, a los huesos, a la energía vital, y puede convertirse en pánico.
¿Nos hacemos los fuertes y descuidamos nuestra salud?
De héroes están llenos los cementerios. Te tienes que cuidar.
Tienes tus límites, no vayas más allá. Tienes que reconocer cuáles son tus límites y superarlos porque si no los reconoces, vas a destruir tu cuerpo.
¿Cómo nos afecta la ira?
... cuando la ira se vuelve irritabilidad, agresividad, resentimiento, odio, se vuelve contra ti, y afecta al hígado, la digestión, el sistema inmunológico.
¿La alegría por el contrario nos ayuda a estar sanos?
La alegría es la más bella de las emociones porque es la emoción de la inocencia, del corazón, y es la más sanadora de todas, porque no es contraria a ninguna otra. Un poquito de tristeza con alegría escribe poemas. La alegría con miedo nos lleva a contextualizar el miedo y a no darle tanta importancia.
¿La alegría suaviza el ánimo?
Sí, la alegría suaviza todas las otras emociones porque nos permite procesarlas desde la inocencia. La alegría pone al resto de las emociones en contacto con el corazón y les da un sentido ascendente. Las canaliza para que lleguen al mundo de la mente.
¿Y la tristeza?
La tristeza es un sentimiento que puede llevarte a la depresión cuando te envuelves en ella y no la expresas, pero también puede ayudarte. La tristeza te lleva a contactar contigo mismo y a restaurar el control interno. Todas las emociones negativas tienen su propio aspecto positivo, las hacemos negativas cuando las reprimimos.
¿Es mejor aceptar esas emociones que consideramos negativas como parte de uno mismo?
Como parte para transformarlas, es decir, cuando se aceptan fluyen, y ya no se estancan, y se pueden transmutar. Tenemos que canalizarlas para que lleguen desde el corazón hasta la cabeza.
¡Qué difícil!
Sí, es muy difícil. Realmente las emociones básicas son el amor y el temor (que es ausencia de amor), así que todo lo que existe es amor, por exceso o defecto.
Constructivo o destructivo. Porque también existe el amor que se aferra, el amor que sobreprotege, el amor tóxico, destructivo.
¿Cómo prevenir la enfermedad?
Somos creadores, así que yo creo que la mejor forma es creando salud. Y si creamos salud no tendremos ni que prevenir la enfermedad ni que atacarla, porque seremos salud.
¿Y si aparece la enfermedad?
Pues tendremos que aceptarla porque somos humanos. También enfermó Krishnamurti de un cáncer de páncreas y no era nadie que llevara una vida desordenada. Mucha gente muy valiosa espiritualmente ha enfermado.
Debemos explicarlo para aquellos que creen que enfermar es fracasar. El fracaso y el éxito son dos maestros, pero nada más.
Y cuando tú eres el aprendiz, tienes que aceptar e incorporar la lección de la enfermedad en tu vida.
Cada vez más personas sufren ansiedad.
La ansiedad es un sentimiento de vacío, que a veces se vuelve un hueco en el estómago, una sensación de falta de aire. Es un vacío existencial que surge cuando buscamos fuera en lugar de buscar dentro. Surge cuando buscamos en los acontecimientos externos, cuando buscamos muletas, apoyos externos, cuando no tenemos la solidez de la búsqueda interior. Si no aceptamos la soledad y no nos convertimos en nuestra propia compañía, vamos a experimentar ese vacío y vamos a intentar llenarlo con cosas y posesiones. Pero como no se puede llenar con cosas, cada vez el vacío aumenta.
¿Y qué podemos hacer para liberarnos de esa angustia?
La angustia no se puede pasar comiendo chocolate, o con más calorías, o buscando un príncipe azul afuera. La angustia se pasa cuando entras en tu interior, te aceptas como eres y te reconcilias contigo mismo. La angustia viene de que no somos lo que queremos ser, pero tampoco lo que somos, entonces estamos en el "debería ser", y no somos ni lo uno ni lo otro.
El estrés es otro de los males de nuestra época.
El estrés viene de la competitividad, de que quiero ser perfecto, quiero ser mejor, de que quiero dar una nota que no es la mía, de que quiero imitar.
Y realmente sólo se puede competir cuando decides ser tu propia competencia, es decir, cuando quieres ser único, original, auténtico, no una fotocopia de nadie. El estrés destructivo perjudica el sistema inmunológico.
Pero un buen estrés es una maravilla, porque te permite estar alerta y despierto en las crisis, y poder aprovecharlas como una oportunidad para emerger a un nuevo nivel de conciencia.
¿Qué nos recomendaría para sentirnos mejor con nosotros mismos?
La soledad. Estar con uno mismo cada día es maravilloso. Estar
20 minutos con uno mismo es el comienzo de la meditación; es tender un puente hacia la verdadera salud; es acceder al altar interior, al ser interior. Mi recomendación es que la gente ponga su despertador 20 minutos antes para no robarle tiempo a sus ocupaciones. Si dedicas, no el tiempo que te sobra, sino esos primeros minutos de la mañana, cuando estás fresco y descansado, a meditar, esa pausa te va a recargar, porque en la pausa habita el potencial del alma.
¿Qué es para usted la felicidad?
Es la esencia de la vida. Es el sentido mismo de la vida, encarnamos para ser felices, no para otra cosa. Pero la felicidad no es placer, es integridad. Cuando todos los sentidos se consagran al ser, podemos ser felices. Somos felices cuando creemos en nosotros, cuando confiamos en nosotros, cuando nos encomendamos transpersonalmente a un nivel que trasciende el pequeño yo o el pequeño ego. Somos felices cuando tenemos un sentido que va más allá de la vida cotidiana, cuando no aplazamos la vida, cuando no nos desplazamos a nosotros mismos, cuando estamos en paz y a salvo con la vida y con nuestra conciencia.
Vivir el Presente
¿Es importante vivir en el presente? ¿Cómo lograrlo?
Dejamos ir el pasado y no hipotecamos la vida a las expectativas de futuro cuando nos volcamos en el ser y no en el tener. Yo me digo que la felicidad tiene que ver con la realización, y ésta con la capacidad de habitar la realidad. Y vivir en realidad es salir del mundo de la confusión.
¿Tan confundidos estamos, en su opinión?
Tenemos tres ilusiones enormes que nos confunden. Primero creemos que somos un cuerpo y no un alma, cuando el cuerpo es el instrumento de la vida y se acaba con la muerte. Segundo, creemos que el sentido de la vida es el placer; pero a más placer no hay más felicidad, sino más dependencia. Placer y felicidad no es lo mismo. Hay que consagrar el placer a la vida y no la vida al placer. La tercera ilusión es el poder; creemos tener el poder infinito de vivir.
¿Y qué necesitamos realmente para vivir?, ¿acaso el amor?
El amor, tan traído y tan llevado, y tan calumniado, es una fuerza renovadora. El amor es magnífico porque crea cohesión. En el amor todo está vivo, como un río que se renueva a sí mismo. En el amor siempre uno puede renovarse, porque todo lo ordena.
En el amor no hay usurpación, no hay desplazamiento, no hay miedo, no hay resentimiento, porque cuando tú te ordenas porque vives el amor, cada cosa ocupa su lugar, y entonces se restaura la armonía. Ahora, desde la perspectiva humana, lo asimilamos con la debilidad, pero el amor no es débil.
Nos debilita cuando entendemos que alguien a quien amamos no nos ama.
Hay una gran confusión en nuestra cultura. Creemos que sufrimos por amor, que nuestras catástrofes son por amor. pero no es por amor, es por enamoramiento, que es una variedad del apego. Eso que llamamos habitualmente amor es una droga. Igual que se depende de la cocaína, la marihuana o la morfina, también se depende del enamoramiento. Es una muleta para apoyarse, en vez de llevar a alguien en mi corazón para liberarlo y liberarme. El verdadero amor tiene una esencia fundamental que es la libertad, y siempre conduce a la libertad.
Pero a veces nos sentimos atados a un amor.
Si el amor conduce a la dependencia es eros. Eros es un fósforo, y cuando lo enciendes se te consume rápidamente, en dos minutos ya te quemas el dedo. Hay muchos amores que son así, pura chispa. Aunque esa chispa puede servir para encender el leño del verdadero amor. Cuando el leño está encendido produce el fuego, Ese es el amor impersonal, que produce luz y calor.
¿Puede darnos algún consejo para alcanzar el amor verdadero?
Solamente la verdad. Confía en la verdad; no tienes que ser como la princesa de los sueños del otro, no tienes que ser ni más ni menos de lo que eres. Tienes un derecho sagrado, que es el derecho a equivocarte; tienes otro, que es el derecho a perdonar, porque el error es tu maestro. Ámate, sincérate y considérate. Si tú no te quieres, no vas a encontrar a nadie que te pueda querer. El amor produce amor. Si te amas, vas a encontrar el amor. Si no, vacío. Pero nunca busques una migaja; eso es indigno de ti.
La clave entonces es amarse a sí mismo.
Y al prójimo como a ti mismo. Si no te amas a ti, no amas a Dios, ni a tu hijo, porque te estás apegando, estás condicionando al otro. Acéptate como eres; lo que no aceptamos no lo podemos transformar, y la vida es una corriente de transformación permanente.
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